domingo, 17 de febrero de 2013
No me gusta mi pelo, ni mis ojos, ni mi cara, ni mis piernas, ni mis brazos. No me gustan mis amigas, las cuales son casi todas falsas. Ya no me gustas tú, ni tus cambios de humor, ni tus bipolaridades, ni tus mentiras. Ya no me gusta este estúpido mundo. Me ahorro descargándolas en lágrimas cada noche antes de irme a dormir. Es algo que nadie ve. Ya que cuando me levanto vuelvo a ser la misma persona sonriente y feliz, la perfecta que nunca puede sufrir, que tiene que estar bien siempre, ya que es lo que los demás esperan de ella.
¿Y sabes qué? Me cansé.
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