martes, 12 de febrero de 2013

Querido amor de mi vida.


Hoy, 14 de febrero, un día más en el que me acuerdo de ti. Aunque este es diferente, especial, porque te voy a confesar todo lo que siento por ti. La ilusión que siento cada vez que e veo es como la que siente un niño pequeño cuando le dan su primer juguete, ¿sabes? No sé si me entiendes...
Todos y cada uno de los días pienso en ti. Tú eres la única razón por la que me levanto cada día, el único que consigue sacarme una sonrisa cuando lo veo todo de color negro, el único que hace que consiga ver el sol en un día lluvioso. 
Te confieso que cada abrazo que me das hace que me sienta viva, con mariposas en el estómago, como dicen todos. Puede que no me creas, pero esto ya hace tiempo que lo siento y nunca me atreví a decírtelo, simplemente quería que llegase el momento ideal. 
Hoy me doy cuenta de que no puedo vivir sin esa sonrisa que me alegra la vida. Me doy cuenta de lo importante que eres para mi, que una mirada tuya vale más que mil palabras y, que aunque mi amor no sea correspondido, sé que nunca dejaré de sentir esto, porque ya lo intenté y me di cuenta de que, sin ti, yo no.

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